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En defensa de la vida. Solidaridad, Democracia y Paz

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Por: Mesa Articulación

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La MESA de Articulación de Asociaciones Nacionales y Redes de ONG de América Latina y el Caribe, una entidad que reúne a miles de organizaciones de la sociedad civil, llega al público para expresar su preocupación por la dirección que las acciones que varios estados nacionales están tomando para enfrentar la epidemia del corona virus (COVID-19) en nuestro continente.

 

No hay duda sobre la gravedad de la pandemia. Sin embargo, en varios países, los gobiernos han tardado en tomar las medidas de protección y prevención necesarias y, a menudo, promueven políticas que solo benefician a la parte más elitista de nuestras sociedades. Peor que eso, en algunos países de la región, sigue la criminalización de los movimientos sociales y los asesinatos de sus líderes. Estos ataques deben detenerse de inmediato.

 

Nos preocupa la situación de desprotección de la población migrante venezolana, los pueblos indígenas, así como las personas privadas de libertad. Solidaridad particular con los y las ciudadanas de Guayaquil, Ecuador, por la situación inhumana e indigna en que mueren las personas contagiadas por el virus.

 

La pandemia ha puesto de manifiesto el fracaso de la política neoliberal de América Latina y el Caribe que mercantilizó la salud y los servicios de salud, hoy ya colapsados que no tienen la capacidad de atender las urgencias de hospitalización. Ha puesto de manifiesto, nueva vez, las desigualdades sociales y nos invita proponer otro modelo de crecimiento económico y de desarrollo.

 

Por eso, las medidas deben ser de carácter universal y satisfacer las necesidades de información, atención y protección de todos los estratos sociales, especialmente los más vulnerables debido a su edad, condiciones físicas, territoriales o económicas.

Las acciones de aislamiento social son necesarias, pero para que estas medidas sean efectivas, es esencial que los gobiernos nacionales implementen urgentemente políticas de ingresos mínimos para grandes sectores sociales que viven al margen de la economía formal. Asimismo, se debe garantizar la estabilidad laboral de los trabajadores y trabajadoras en actividades no esenciales.

 

También se deben garantizar los equipos de protección individual a los profesionales de la salud, a los recolectores y recicladores de basura y a los profesionales del transporte público. Que se garanticen los derechos de información pública en relación con la evolución de la pandemia del nuevo corona virus y la transparencia en las medidas y en la aplicación de los recursos públicos para enfrentarlo.

 

En este contexto los gobiernos no deben asumir las tareas de organizaciones y movimientos sociales, por el contrario, deben apoyar estas iniciativas y aprovechar su capacidad y legitimidad para actuar con las comunidades más vulnerables.

 

Es esencial que los gobiernos nacionales actúen con transparencia, respeto por los derechos humanos, formas autónomas de organización y movimientos sociales. Que se fomenten y apoyen las redes de solidaridad comunitaria con recursos humanos, materiales y financieros. En este sentido, debemos prestar especial atención a las medidas para eliminar y aislar a las comunidades populares o segmentos sociales en nombre de la lucha contra la pandemia. Asimismo, llamamos a prestar atención al aumento de la violencia doméstica debido al prolongado encierro de familias.

 

La MESA de Articulación continuará contribuyendo, guiando hacia el cumplimiento de las medidas de aislamiento social en la sede de sus miembros, con acciones para movilizar recursos financieros para apoyar redes de solidaridad en las periferias, áreas rurales, quilombos y comunidades indígenas de nuestros países, así como cómo,  abogar ante los parlamentos para que decidan con urgencia las políticas necesarias, aprueben la liberación de recursos, controlen los aumentos abusivos de precios y sean responsables de las medidas que protejan efectivamente la vida.

 

Continuaremos con el monitoreo del progreso de la pandemia en nuestros países y el monitoreo de las medidas tomadas por las autoridades públicas constituidas, denunciando violaciones de los derechos humanos y la democracia, apelando al espíritu de solidaridad, defensa de la vida y el bien común.

 

Vivimos en un momento de transición profunda, donde los valores del mercado “dios” han demostrado ser incapaces de promover el bien común. Donde la solidaridad, el sentimiento de humanidad, de vida grupal, el papel de las comunidades, la protección del medio ambiente, se destaca sobre las guerras, los genocidios, la exclusión y la desigualdad.  La América Latina pos pandémica podría ser un continente más solidario, más democrático y menos desigual. Seremos movilizados y movilizadas para eso.