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Abriéndonos a realidades invisibilizadas

MESA DE ARTICULACIÓN

Por: MESA DE ARTICULACIÓN

El mundo de las organizaciones sociales en América Latina es un mundo muy diverso y muy complejo. Hay una cantidad de organizaciones que tienen gran visibilidad, tienen estrategias de “márketing” y recursos para el “foundraising”. Sin embargo, este mundo que es el más visible y conocido, es pequeño numéricamente hablando respecto del entramado profundo y amplio de las organizaciones sociales que tienen fuerte anclaje en el territorio y realizan multiplicidad de tareas con un fuerte compromiso con las comunidades.

abrazo-tribalMientras que las primeras, que manejan grandes presupuestos, se cuentan por varios centenares, quizás algunos miles… las otras componen un colectivo de cientos de miles de pequeños grupos y organizaciones. Sin embargo, ese mundo está sumamente oculto y en general no tiene medios como para hacer escuchar su voz ni, por tanto, sus necesidades y exigencias, salvo en contadas oportunidades.

Estas organizaciones tienen poca participación en los procesos de debate más amplios y quedan ajenas muchas veces a las agendas internacionales. Sus temas no aparecen como relevantes y sus integrantes no son tenidos en cuenta como debiéramos.

Las grandes redes de organizaciones, muchas veces las ignoran, así como lo hacen otros actores que se interesan por el mundo de la “Sociedad Civil”, como por ejemplo, investigadores y académicos que no suelen hablar de ellas.

Creo que es una tarea muy importante de la Mesa de Articulación, a través de sus plataformas nacionales, tratar de “llegar” a este mundo organizacional en cada uno de nuestros países. Quizás los compañeros y compañeras que forman parte de estas organizaciones no puedan participar en la dinámica de los debates y diálogos que muchas veces proponemos, pero tenemos que hacer un gran esfuerzo por visibilizar este “otro mundo” de las organizaciones y, tanto cuanto sea posible, “representarlas” en el sentido más profundo y menos instrumentalizador de la palabra.

Las Plataformas Nacionales requieren de liderazgos muy sensibles y atentos a estas realidades. Capaces de escuchar, de aprender, de transferir y de generar espacios para estas organizaciones de cada uno de nuestros países. Estas organizaciones deben ir encotrando en nuestras Plataformas Nacionales un espacio que los recibe “como en su casa” y en el que para entrar no deben sentir que piden permiso a gente importante, sino que encuentran abrazos de hermanos contentos de compartir el camino.

En el territorio se juega buena parte de la legitimidad de las Organizaciones de la Sociedad Civil del Siglo XXI. Y, al mismo tiempo que tenemos que tener una mirada atenta a distintas temáticas y cuestiones relativas a una necesaria incidencia, tenemos que generar condiciones para que todas estas organizaciones puedan participar, de alguna manera, en los debates, reclamos, propuestas… que queremos que sean tenidas en cuenta en las políticas públicas de nuestros países.

Quizás así podamos estar en mejores condiciones de construir nuevos diálogos con los Gobiernos de nuestra región, desde perspectivas y lugares diferentes a las que solemos tener cuando lo intentamos.

Seguramente nuestras agendas se enriquecerán, nuestro lugar social tomará mayor dimensión y fuerza, y tendremos mayor capacidad para enfrentar la tentación privatista y extranjerizante que muchas veces amenaza a nuestro proceso de integración, también respecto de las Organizaciones Sociales.

Creo que estaremos más sensibles a pensar el lugar que las Organizaciones Sociales deben ocupar en las sociedades de América Latina y el Caribe, a partir del compromiso cotidiano y militante de tantos y tantas ciudadanas de la región que conforman junto con nosotros un cuerpo social movilizado del que muchas veces no somos – ni nosotros ni ellos- suficientemente concientes de formar parte.

Alberto César Croce, Presidente Red Encuentro – Argentina.