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Cumbre UE-CELAC: Laura Sullivan de CONCORD se dirije a los líderes

MESA DE ARTICULACIÓN

Por: MESA DE ARTICULACIÓN

Por décadas, las personas han admirado el modelo social de Europa. Sin embargo, irónicamente ese modelo social se ha divorciado y Europa se ha vuelto a casar: con la desregulación y la austeridad. Hablamos de progresar sobre la pobreza y la desigualdad en América Latina, pero todavía están profundamente instaladas las estructuras de poder desiguales que continúan concentrando la riqueza y el poder en manos de unos pocos.

Hay un poema irlandés que inicia con las siguientes palabras: “Hemos probado y ensayado demasiado, amante, a través de una grieta muy ancha no se llega a ninguna maravilla”.

Traigo estas palabras aquí para evocar la imagen de una excesiva e inaceptable indulgencia: hemos estado probando y probando demasiado un modelo económico que nos ha llevado muy lejos de priorizar el bienestar de las personas.

Por décadas, las personas han admirado el modelo social de Europa.  Sin embargo, irónicamente ese modelo social se ha divorciado y Europa se ha vuelto a casar: con la desregulación y la  austeridad.  Hablamos de progresar sobre la pobreza y la desigualdad en América Latina, pero todavía están profundamente instaladas las estructuras de poder desiguales que continúan concentrando la riqueza y el poder en manos de unos pocos.

Ambas regiones experimentan el mismo fenómeno de profunda desigualdad y no necesariamente estamos ayudándonos unos a otros. La Unión Europea es la primera fuente de Inversión Extranjera Directa para América Latina.  Nuestro consumo de bienes primarios de la región latinoamericana se duplicaron en la última década y el 70 % de esas exportaciones son bienes básicos,  minerales, petróleo y comida.  Esto está estimulando una ola de acaparamiento de tierras por todo el continente, la cual está desarraigando a comunidades y tan sólo en 2014 ocasionó la muerte de 85 defensores del Derecho a la Tierra. Nueve de los 15 países más desiguales del mundo están localizados en América Latina y el Caribe.  Aquí me pregunto: ¿Está realmente ayudando el comercio? ¿Puede hacerlo en ausencia de otras medidas y leyes de protección?

Mientras tanto en Europa, la crisis que empezó en 2008 ha aumentado nuestros niveles de desigualdad y está lejos de terminar.  Estamos oprimiendo a la gente y profundizando la desigualdad por medio de este mismo modelo.  Mundialmente, hoy  7 de cada 10 personas viven en países donde la desigualdad está aumentando.  Esta desigualdad está llegando tan lejos que incluso el Fondo Monetario Internacional está hablando acerca de ello.

La buena noticia es que tenemos una clara causa común entre las sociedades civiles de las dos regiones. El documento que ahora les entregamos -la Declaración de Bruselas- es el resultado del duro trabajo de las representaciones de la sociedad civil de ambas regiones: la Confederación Europea de ONG, CONCORD, y la Mesa de Articulación de ONG de América Latina y el Caribe. Los que nos reunimos en Bruselas para definir los mensajes, basados en una visión compartida de los desafíos que ambas regiones enfrentan.

Sin embargo, cuando la sociedad civil habla claro, cada vez más se dice que la política se deje a los políticos.  ¿Qué es la lucha en contra de la pobreza y la desigualdad, si no política? No me mal entiendan.  Esto no se trata de partidos políticos. Se trata de ser político, lo cual significa el compromiso para mejorar vidas.

Entonces, ¿qué hacer? No tengo tiempo de leer las propuestas completas preparadas por el Foro de la sociedad civil, las cuales ustedes tienen a mano y las cuales  les insto a leer.  Aquí hay solamente algunas de las propuestas:

  1. Basar esta relación en los derechos humanos –Derechos Civiles y Políticos, Derechos Económicos Sociales y Culturales, Derechos de los Pueblos Indígenas—.
  2. Basar esta relación en hacer realidad la Coherencia Política para el Desarrollo, no solamente de palabra.
  3. Iniciar la agenda sobre la Coherencia Política para el Desarrollo deteniendo acuerdos de libre comercio y apoyando la creación de un instrumento legal vinculante que regule las actividades de las Corporaciones Transnacionales.
  4. Reforzar los derechos de las personas instalando políticas públicas que garanticen la protección social universal.
  5. Hacer trabajo de cooperación fiscal internacional, luchando con el flujo de recursos fuera de los países más pobres del mundo; asegurar que las Corporaciones Multinacionales paguen sus impuestos donde sea que generen sus ganancias.
  6. Usar la oportunidad que brinda Addis Abeba para conducir al financiamiento para el desarrollo sostenible y reafirmar el rol central del financiamiento público de medidas concretas para terminar con todas las formas de violación a la libertad de expresión de las Organizaciones de la Sociedad Civil.
  7. Utilizar la oportunidad que provee la Conferencia Climática de París para lograr un acuerdo climático que apoye a los países pobres para adaptarse a los impactos del Cambio Climático y facilite su propia transición justa hacia el desarrollo sostenible.
  8. E involucrar a las comunidades y a la sociedad civil en el diseño de esas políticas.

En el foro de marzo pasado, Federica Mogherini dijo que “el verdadero objetivo de todo esto es mejorar la calidad de vida de las personas”.  Hay una gran sabiduría en esta simple afirmación.  Sabemos que ustedes –la gente presente en este salón, que colectivamente hacen un tercio de la ONU, poseen esa sabiduría.   Sabemos que ustedes tienen el poder de convertir esa sabiduría en acción y realidad.  Hagamos esto una realidad,  juntos y juntas. ¡Maravillémonos!

Laura Sullivan es Vicepresidenta de la Confederación Europea de ONG para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria (CONCORD).