Mesade articulación

Impactos locales y problemas globales: Nuevas tareas para las OSC en el siglo XXI

MESA DE ARTICULACIÓN

Por: MESA DE ARTICULACIÓN

En los últimos años se ha discutido mucho sobre la re-politización de la labor de las OSC, las cuales durante varias décadas se han visto más enfocadas a contribuir a la solución de los problemas del desarrollo social y el acceso a servicios básicos para poblaciones excluidas.

La última crisis de la globalización nos ha puesto en la mesa de los ciudadanos y a las OSC el repensar nuestro rol y cómo actuar en nuestras sociedades nacionales y en un entorno internacional regido por Estados de Derecho que regulan nuestra vida y marcan pautas a un futuro que casi siempre esta plagado de incertidumbre.

En nuestra región en los últimos 40 años, salvo raras excepciones y de corta duración, hemos transitado de Estados de derecho dictatoriales a Estados de derecho democráticos; un tema que se ha asumido de forma natural, mientras este producía mejoras en las condiciones de vida de nuestras poblaciones, para las nuevas generaciones, quienes nacieron en este tipo de régimen político y que son parte de esta naturalidad, pocas veces reflexionan sobre los Estados de derecho democráticos y las implicaciones históricas que llevan ahora a un nuevo discurso… la defensa de los Estados de derecho.

La democracia, entre otros aspectos, es un sistema que nos permite elegir a nuestros delegados en la administración pública, y siendo este el más visible de sus aspectos, muchas veces circunscribimos a la democracia solo a su aspecto electoral y de control del poder a través de la alternancia en el ejercicio del mismo; pero cuando se habla del fortalecimiento y defensa del Estado de derecho, lo que provoca es identificar aquellos hechos que han generado un des-fortalecimiento del Estado de derecho, a partir de que vivimos un periodo de desregulación global, de pérdida de derechos y pérdida de lo público.

Nuestra defensa del Estado de Derecho Democrático debe de tener ahora además otro apellido: Social, (EDDS).

Esta defensa implica comprender los nuevos fenómenos que afectan a nuestras sociedades y que deben de ser parte de la nueva agenda de trabajo de las OSC en el siglo XXI, por ejemplo las migraciones; en el último tramo del siglo XX e inicios del XXI, las migraciones han sido un fenómeno que afecta a todos, no sólo a América Latina y su relación con los países del norte, sino además dentro de nuestra mismas regiones. Por ejemplo, en Centroamérica, en Costa Rica los excluidos no son solo los costarricenses pobres, sino los nicaragüenses que viven marginados por la xenofobia local; el caso de El Salvador, alrededor del 40 por ciento de su población reside en Estados Unidos, aunque son el principal sostén de la economía, no son un sector que tengan derechos plenos dentro de El Salvador o que formen parte de un proceso de incidencia social- político, son identificados como una parte externa sin voz.

En los primeros meses de 2015 se desató una crisis humanitaria en la frontera de Estados Unidos/México; más de 45 mil menores de edad llegaron en situación irregular y durante semanas el sistema de seguridad de migración de Estados Unidos colapsó, generando una serie de debates sobre el sistema de cuidado de los menores, el resguardo de su integridad, seguridad, alimentación, los derechos de la niñez, y más allá, el compromiso que tiene un Estado con las personas.

Al hablar de la defensa y fortalecimiento del EDDS el tema de la migración debe generar nuevas normativas que protejan los derechos de estas personas y aborden esta realidad desde una perspectiva y solución global. Debemos proponer y actuar para que se norme el libre tránsito de personas, así como está regulado el libre tránsito de mercancías.

Otro de los fenómenos que desfortalecen nuestro EDDS es el narcotráfico, el cual actúa con las máximas del capitalismo salvaje (sálvese el que pueda; plomo o trato y el más fuerte manda) ha venido corrompiendo con su danza de millones a todos los poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además está minando a nuestras sociedades, entonces ahora en nuestra agenda debemos discutir y acordar que si para fortalecer y defender nuestro EDDS ¿vamos a legalizar la producción, tránsito y consumo de las drogas?

Solo en EE.UU. hay unos 32 millones de drogadictos y para el Estado de derecho norteamericano es principalmente un problema de salud pública, pero resulta que para el sur, es un problema de seguridad nacional… “yo pongo los muertos y aquellos disfrutan” como lo vemos en las populares series de TV de manera natural; sin evidenciar la corrupción que va dejando, el minar de nuestras leyes, nuestro sistema y la vida de nuestros jóvenes.

La “vida loca” del narcotráfico en la que están inmersas ingentes cantidades de jóvenes en A.L.,  desarma las iniciativas productivas, los tejidos sociales y comunitarios a partir del dinero fácil que eso implica.

Defender y fortalecer nuestro EDDS implica que debemos también regular los narcóticos, si queremos tener sociedades pacíficas, debemos proponer la legalización de la producción, tránsito, y consumo de las drogas en nuestros países.

Todos los días vemos noticias sobre los escándalos de corrupción pública en diversas partes del mundo; los famosos “delitos de cuello blanco” y aun cuando algunos pagan con cárcel, la mayoría quedan en la impunidad. La defensa y fortalecimiento del EDDS deberá abordar estos delitos como crímenes de lesa humanidad, a partir de que quienes roban dinero público destinado para la compra de medicinas y equipamiento de unidades de salud, para citar un caso, han provocado muertes y lesiones a grandes segmentos de población en nuestras sociedades.

Controlar y evitar el enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos, limitar su libertad de trabajo después de ser funcionarios públicos y eliminar los paraísos fiscales son algunas de las tareas que debemos abordar si queremos defender y fortalecer el EDDS.

Finalmente, dos grandes temas relacionados: Cambio climático o más bien desastre climático y la desigualdad, producto de la globalización, la humanidad entera vive ahora en sociedades de mercado en diversas variantes de libertad en su desarrollo; el desastre climático que ha generado la manera de producir bienes y servicios el libre mercado debe de ser abordado con urgencia si queremos preservar a la humanidad como especie en el planeta. El siglo XXI es el que mayor riqueza ha generado en la historia de la humanidad, pero también es el que mayor desigualdad está propiciando, condenando a la muerte por hambre o enfermedad a millones de habitantes en todo el planeta. Se deben de implementar políticas públicas globales como la tasación de impuestos al comercio y  las ganancias globales;  así como para el castigo a la producción sucia y el estímulo a las economías verdes si realmente queremos tener Estados de Derecho Democráticos y Sociales que rescaten el valor del bien común como práctica social.

Re-politizar el trabajo de las OSC y abordar esta agenda global/local es el principal reto que las organizaciones sociales tenemos para el fortalecimiento y defensa del Estado de Derecho Republicano, Democrático y Social en un solo mundo y humanidad.

Es la defensa de la esencia de la democracia y los derechos humanos la que provocará una nueva forma de revolución en el siglo XXI, que le dará viabilidad a las nuevas generaciones en este planeta.

 

Gustavo Amaya, es Presidente del Pilar de Sociedad Civil en la Comunidad de las Democracias, miembro del Comité Coordinador del Movimiento de ONGD Salvadoreñas, Coordinador de la Red Centroamericana por el Municipalismo, la Democracia y el Desarrollo, y Director del Centro de Capacitación y Promoción de la Democracia (CECADE).