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La Copa del Mundo: ¿Para qué? ¿para quién?

MESA DE ARTICULACIÓN

Por: MESA DE ARTICULACIÓN

Muchos se preguntan sobre las razones de las grandes protestas en Brasil en junio de 2013, especialmente de las críticas a la Copa del Mundo de las que se hicieron eco estas manifestaciones.

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El motivo inicial de las movilizaciones fue el aumento en las tarifas de autobuses, frente a un servicio de transporte insuficiente y de mala calidad. El siguiente motivo,que puso a miles en las calles y no sólo a los jóvenes, fue la repulsa contra la represión policial, la exigencia de respeto de la democracia, al derecho a la libre expresión y manifestación.

Además de estas razones, aparecieron numerosas otras reivindicaciones. Las más constantes fueron el transporte, la salud y la educación, sectores para los que los recursos han sido insuficientes, en contraste con el fabuloso gasto en la Copa.

La Red Jubileo Sur Brasil, una organización de defensa de derechos de la sociedad civil, ha lanzado un folleto sobre el gasto de la Copa del Mundo1, donde queda claro que ésta fue la más cara de las Copas, con un gasto de unos $11 mil millones de dolares, el doble de la Copa en Japón y Corea del Sur (US$ 4,6 mil millones), tres veces más que la Copa del Mundo en Sudáfrica (US$3,5 millones). Contrariamente a lo prometido por las autoridades de la FIFA y el gobierno, la mayoría de estos recursos son de origen público – ya sea de inversión o de financiación: sólo el 0,4% de los fondos proviene del sector privado. Los estadios construidos o renovados para el Mundial no están destinados a la mayoría de la población, que no tiene los medios para acceder al precio que cobran.

El documento señala que cerca de 250.000 personas fueron afectadas por desplazamientos debidos a las obras en razón de la Copa, muchos de ellos para satisfacer los intereses del sector inmobiliario. En algunos lugares, la organización de los residentes, con el apoyo de los Comités Populares de la Copa, logró evitar el desplazamiento u obtuvo compensaciones adecuadas para quienes perdieron sus hogares.

Es cierto que en los últimos diez años – durante los gobiernos de Lula-Dilma – han mejorado las condiciones de vida de las capas más pobres; hubo aumento real en el salario mínimo; hay un programa de transferencia de renta a las familias más pobres – Bolsa Família-,  y alrededor de 30 millones de pobres subieron un poco en la escala social. Pero también es cierto que hay sectores del capital privilegiados por estos gobiernos, como el capital financiero, los contratistas, los agronegocios. Es en función de los intereses de estos sectores que casi la mitad del presupuesto público se destina al pago de la deuda y sus intereses.

La protesta en las calles tenía/tiene un significado más profundo: es la reacción a una forma de hacer política, donde quien decide es el Ejecutivo, en relación con el Legislativo (el Congreso), sin que la mayoría de los ciudadanos sea consultada sobre lo que es esencial y, sobre todo, sin que tenga poder para influir en las políticas.

En el período previo a la Copa del Mundo hubo varias manifestaciones en diferentes ciudades, así como huelgas de algunas categorías de trabajadores. Una vez iniciada la Copa, siguieron ocurriendo variadas protestas. En general, estas manifestaciones no fueron tan grandes como las de hace un año; sólo una manifestación de las personas sin techo en Sao Paulo llegó a los diez mil manifestantes. El gobierno federal y los gobiernos estatales de las ciudades donde hubo partidos de la Copa Mundial invirtieron fuertemente en el aparato policiaco-militar para intimidar a los manifestantes potenciales. Y ha habido una represión excesiva, en varios casos con abuso de autoridad. Los principales medios de comunicación no informan de las manifestaciones, ni de la represión, para asegurar un clima de que ésta “ha sido la mejor de las Copas del Mundo.”

Los temas más presentes en las protestas son “Copa para quién?”; “Menos Copa, más salud, más educación”; “Contra el desplazamiento de las familias”; “Contra la represión policial”; “Por el derecho a la libertad de manifestación.”

El hecho es que, a partir de junio de 2013, hay algo nuevo en el aire; muchas personas, especialmente los jóvenes, descubrieron que pueden alcanzar sus objetivos de cambio a través de la acción colectiva en las calles, haciendo que sus voces sean escuchadas. Hubo huelgas extraordinarias, victoriosas, a pesar de la oposición de los gobiernos (federal, estatal), de los grandes medios de comunicación e incluso de los dirigentes sindicales. La cooptación de una buena parte de los sindicatos por parte del gobierno federal ya no es un obstáculo a la acción: las bases están empezando a rebelarse contra sus dirigentes. Esto también es nuevo en el contexto político actual de Brasil.

Esta no es solamente otra Copa: la gente está contenta con los partidos, con el fútbol, ​​pero muchos son conscientes del excesivo gasto público en cosas superfluas, para satisfacer los intereses de unos pocos – del sector privado – en detrimento de las necesidades de las mayorías. La FIFA ciertamente no es objeto de la admiración de la mayoría de la gente, que está en desacuerdo con las concesiones hechas por el gobierno a esta multinacional privada para que pueda obtener enormes ganancias en este negocio.

Ivo Lesbaupin es sociólogo y profesor de la UFRJ, coordinador de la ONG Iser Asesorías y miembro del consejo de dirección de Abong.

1/ Copa ¿para quién? ¿Quién pagará la factura? Folleto publicado y difundido por la red Jubileo Sur Brasil (cf. www.jubileusul.org.br/nota/2032).