Cumbre UNASUR: Organizaciones latinoamericanas demandan mayor integración
Por: MESA DE ARTICULACIÓN
Como un aporte al necesario debate político sobre la integración en el marco de la VI Reunión Ordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), realizado en la ciudad de Lima, Perú, el 30 de noviembre de 2012, las organizaciones participantes expresamos lo siguiente:
Considerando:
- Que el proceso de integración suramericana tiene una larga trayectoria y existen diversas iniciativas, programas e instancias creadas para avanzar hacia ese objetivo, presente en nuestra agenda desde el inicio de nuestra historia como naciones independientes. Desde hace varias décadas, la Comunidad Andina (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) son las expresiones más ambiciosas en el plano económico de esta búsqueda permanente de integración y son una muestra de su potencialidad como palanca para nuestro desarrollo que avancemos en nuestra integración. Asimismo, la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la primera década de este siglo y su actual proceso de consolidación, así como la reciente formación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) son expresiones en el plano político de la importancia que tiene la profundización de la integración en la agenda regional.
- Que los cambios crecientes en el orden económico y político mundial, en particular el surgimiento de los denominados BRIC, abren nuevas e inéditas posibilidades a nuestros países para tener un nuevo rol y un mayor protagonismo en las definiciones globales. Para ello es imprescindible tener una voz propia y unitaria en el concierto mundial de las naciones, que se oriente a avanzar hacia relaciones más democráticas, equitativas y respetuosas.
- Que las economías de la región siguen creciendo en un contexto de continuidad de la crisis económica en los países ricos, los cuales viven los efectos de un alto endeudamiento y se enfrentan a las fracasadas recetas del ajuste neoliberal. El crecimiento regional se debe principalmente al boom de los precios de las materias primas, los cuales son por definición volátiles y altamente dependientes de los flujos económicos globales. Por ello es necesario tener muy presente que estamos ante la posibilidad de una recesión de los países más desarrollados, producto del manejo de los problemas fiscales y de las cuentas externas en Europa y Estados Unidos, así como de la reducción del crecimiento de los denominados países emergentes. Existe un riesgo muy grande de que esta realidad global impacte en nuestras economías, se cierre el ciclo de crecimiento en curso y se genere un escenario de crisis en nuestras sociedades y Estados.
- Que un crecimiento económico basado solamente en las actividades primario-exportadoras es riesgoso. No solo porque nos hace dependientes de las fluctuaciones e innovaciones tecnológicas de la economía mundial, sino también porque su crecimiento indiscriminado tendrá un problema de sostenibilidad en el largo plazo por su impacto en el ambiente y por el incremento de nuestra incapacidad para responder a los desafíos de la creciente inseguridad alimentaria. A ello se agrega que la explotación indiscriminada de nuestras materias primas vulnera los derechos de muchos ciudadanos que ven afectados sus territorios y sus medios de vida.
- Que nuestra creciente demanda de energía y nuestra dependencia de los combustibles fósiles incrementa los desafíos de la sostenibilidad de nuestro crecimiento y su transformación en un efectivo proceso de desarrollo. Asimismo, y reconociendo la principal responsabilidad que tienen los países ricos, incrementa nuestra responsabilidad en el cambio climático y los terribles efectos que tiene y tendrá para la humanidad en su conjunto.
- Que el contexto regional y hemisférico se caracteriza por un proceso de redefinición política e institucional, que se expresa en la constitución de Unasur y Celac. Esto genera tensiones con las antiguas estructuras por las diferencias de enfoque y el surgimiento de nuevas amenazas que pueden ocasionar intentos de intervencionismo y militarización que pueden afectar nuestra soberanía, los derechos fundamentales de nuestra población y el carácter de zona de paz que debe definir a nuestra región.
- Que las organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales queremos y podemos aportar al fortalecimiento del proceso de integración para consolidar a nuestras naciones como un interlocutor global por la paz, la sostenibilidad y la equidad.
Solicitamos a las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de Unasur:
- Impulsar la convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur, a fin de profundizar y consolidar el proceso de integración en el marco de Unasur, dando forma a un gran espacio comercial sudamericano que potencie a las empresas que invierten y producen en nuestros países, con particular atención en las pequeñas y medianas. En esta perspectiva se requieren acuerdos comerciales e ir más allá de estos para lograr su adecuado financiamiento, lo cual implica estrategias y programas de apoyo mutuo a las instituciones públicas encargadas de promover el comercio en cada uno de nuestros países. De igual modo se deben definir acciones para superar en el corto plazo las barreras no arancelarias.
- Definir al mercado común sudamericano como la base para impulsar un nuevo modelo productivo que genere valor agregado y diversifique la producción, reduciendo nuestra dependencia de las actividades extractivas. Es fundamental que se tomen las decisiones políticas necesarias para promover actividades económicas más sostenibles e incluyentes de amplios sectores de nuestra población, en particular de la rural y la indígena.
- Aprobar como política de los Gobiernos de Unasur el pleno respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras, así como de los pueblos indígenas y originarios que habitan los territorios donde se realizan principalmente las actividades extractivas. Es necesario dar forma a un nuevo equilibrio entre estas actividades y la sostenibilidad de nuestros recursos, la inclusión económica y productiva de las mayorías y el respeto a los derechos de todos y todas.
- Avanzar en la cooperación financiera que se debate en el seno del Grupo de Trabajo de Integración Financiera (GTIF) de Unasur, dando forma a la institucionalidad necesaria para responder a la crisis económica global. Se requiere constituir un Fondo de Estabilización Monetaria capaz de compatibilizar el carácter de liquidez de las reservas internacionales, con los instrumentos financieros de los que disponen nuestros países para enfrentar los crecientes riesgos de la economía global. Asimismo deben tomarse las decisiones necesarias para transformar nuestras reservas en un mecanismo de compensación de pagos para proteger el comercio intrarregional de la volatilidad del dólar.
- Poner en marcha cuanto antes el Banco del Sur, entidad que cuenta con la ratificación de cinco de los siete países fundadores, y acordar su ampliación a todos los países sudamericanos. Este es un instrumento de primera importancia para avanzar a nuestra autonomía y para hacer sentir nuestra voz en el sistema financiero mundial.
- Implementar mecanismos de intercambio automático de información tributaria, para inmunizar a la región contra la volatilidad y la evasión de los flujos financieros internacionales que impactan de manera negativa en los presupuestos nacionales.
- Solicitar el máximo apoyo político a los nuevos regímenes y mecanismos de seguridad y defensa que emanen de Unasur y Celac, en la medida en que estos se basen en el respeto de la autonomía y la soberanía de los países, la no injerencia externa en asuntos domésticos, el rechazo a toda forma de intervención e intento de militarización geográfica o temática, la reciprocidad y la confianza, y el respeto a los pueblos.
- Tomar la decisión política y definir los mecanismos necesarios para que Unasur y Celac tengan un rol activo en las instancias que afrontan temas de interés global como son el cambio climático y la inseguridad alimentaria. Deben diseñarse los instrumentos para la acción conjunta que nos permita un papel dinámico en los problemas que amenazan la paz en el mundo, como es la persistencia en negar el derecho del pueblo palestino a contar con un Estado propio o los intentos de las grandes potencias de controlar el acceso a las materias primas, incluso mediante el uso de la violencia.
- Establecer mecanismos claros para la participación de la sociedad civil en los diversos consejos y grupos de trabajo de Unasur, y establecer un espacio de consulta y diálogo en el marco de las Cumbres de Presidentes.
Noviembre de 2012