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Luchar y resistir: por la democracia y los derechos y bienes comunes

MESA DE ARTICULACIÓN

Por: MESA DE ARTICULACIÓN

Ese último domingo, el 17 de abril, los/las diputados/as de la Cámara Federal aprobaron, con 367 votos a 137, la admisibilidad de la destitución de la Presidenta Dilma Rousseff. La destitución es una herramienta que consta en la Constitución Brasileña, pero exige la existencia de un crimen de responsabilidad doloso por el/la presidente/a de la República. Para la Abong, los hechos presentados no se configuran un crimen de responsabilidad. Por lo tanto, el procedimiento es un golpe contra la legalidad y la democracia brasileña, una posición compartida por movimientos  sociales y juristas.

Ese hecho ocurre en un escenario de denuncias y acciones de combate a la corrupción que son bienvenidas cuando mandan al cárcel empresas y empresarios/as corruptos/as que arrasan los recursos y riquezas del Brasil. Sin embargo, no podemos nos engañar: las acciones selectivas que apuntan sólo algunos sectores de la sociedad, con sustancioso apoyo de la comunicación de masas, patrocinados por segmentos que estuvieron y están profundamente envueltos en actos de corrupción, al revés de luchar contra los mal hechos y limpiar la política, y pueden estar visando el contrario: la retirada de derechos. Eso es explícito en los pronunciamientos de los votos a favor de la destitución de Dilma. Las declaraciones fueron en defensa de valores conservadores, contra movimientos y organizaciones sociales, y utilizaron retórica machista, misógina e incluso fascista, llegando a una defesa absurda de la tortura y de la violencia contra el pueblo brasileño de algunos diputados.

Debido a esto, la Abong orienta sus socias a mantenerse movilizadas en la defensa del respecto a la legalidad y a la democracia. Para la asociación, la crisis actual es un resultado de la ofensiva de la derecha brasileña, conjunta al sistema económico internacional, visando arrasar las riquezas de nuestro país. Pero también es consecuencia directa de la equivocación del Gobierno Federal de intentar garantizar su gobernabilidad con el apoyo de eses sectores oligárquicos y conservadores que ahora intentan derrumbarlo. Esta opción, que fue acentuada en el segundo mandato del Gobierno Dilma, está promoviendo y profundizando la crisis económica y social, debilitando la capacidad real de los sectores sociales y populares de enfrenar la ofensiva conservadora.

Consiguientemente, si la tentativa de golpe institucional sea interrumpida, se ve necesaria un cambio del Gobierno Federal hacia la defesa intransigente de los derechos y bienes comunes, con la implementación de una nueva agenda política que significa construir una asociación ancha de sectores sociales y populares alrededor de sus banderizos de lucha. Y, en el caso que no sea posible impedir el golpe, aun así los sectores sociales y populares deben apretar sus filas en defesa de la democracia y de los derechos, movilizándose en la resistencia de los retrocesos.

Es fundamental no perder de vista las alianzas hechas en los sectores defensores de la democracia y de las libertades en los últimos días. Cualquier radicalización inconsecuente puede aislar el campo popular. Ver ese momento como parte de un largo proceso de luchas es esencial. La Abong se pronuncia de una posición que nunca dejó: de lucha y resistencia. A propósito, en los últimos años, nuestros actores sociales están al frente de una resistencia de violaciones de derechos perpetrados en nuestros territorios, muchas de las cuales fueron pasadas por alto o promovidas por acciones del Gobierno Federal.

Así, debemos mantenernos al lado de la defensa de la legalidad y la democracia, mirando la unidad de las luchas sociales y populares y la posibilidad de un ancha asociación capaz de priorizar  el afrontamiento con las elites, así promoviendo las reformas estructurales necesarias para seguir avanzando en la promoción de la igualdad, de la democracia y de la sustentabilidad ambiental.

Fuente: Abong

Es fundamental no perder de vista las alianzas hechas en los sectores defensores de la democracia y de las libertades en los últimos días. Cualquier radicalización inconsecuente puede aislar el campo popular. Ver ese momento como parte de un largo proceso de luchas es esencial.